Torremolinos

TRIBUNA LIBRE
Cobrar por reirse de todos

Por Roberto Mingorance
22/07/2021
Imagino que cualquiera que lea este comentario coincidirá conmigo en que las redes sociales se han convertido hoy en un valioso "instrumento de ciudadanía", en el sentido de servir como caja de resonancia de denuncias y opiniones que alimentan generosamente a cualquier sociedad democrática y, además, permiten también sacar a la palestra el criterio de quienes, en muchos casos, prefieren mantenerse a menudo al margen de pregonar sus puntos de vista.

Pero, por si eso fuera poco, las redes sociales son también, o deberían serlo, una herramienta extraordinaria para hacer llegar a los responsables políticos, de forma directa y rápida, los fallos de gestión que puedan estar produciéndose en el día a día.

Las Redes, insisto, son una especie de "inspección permanente" propicia para la detección de defectos y carencias que probablemente sin este "milagro" del "universo web" difícilmente llegarían al conocimiento público, al menos de forma inmediata, y, por tanto, jamás podrían ser subsanadas.

Otra cosa es que a la gran ventaja de la evolución tecnológica se opongan la soberbia, la prepotencia o, simplemente, la falta de inteligencia y competencia necesarias para saber administrar correctamente la interminable "riada" de realidad que supone la consulta diaria de lo que los ciudadanos vuelcan en esas Redes.

Torremolinos, mejor dicho el Ayuntamiento de Torremolinos, su Equipo de Gobierno, es quizá el más claro paradigma de lo que comento.

Son innumerables los vecinos que, por mero espíritu de ciudadano o por justo cabreo, detallan cada jornada, sobre todo en Facebook, ejemplos del vergonzoso abandono e ineficacia con la que se conducen nuestros representantes municipales en cuanto al imprescindible mantenimiento y atención que requiere un municipio que vive de su imagen y que, al menos en otro tiempo, siempre fue considerado un referente entre los destinos turísticos.

Calles y plazas sin asfaltar; aceras cuyas losetas se encuentran levantadas, con el consiguiente peligro para los transeúntes; mugre a raudales en la gran mayoría de vías y espacios públicos: bicicletas y patinetas campando a sus anchas sin control ni límite de velocidad por todo el municipio; desidia absoluta respecto a la imagen que ofrecen los edificios más emblemáticos; paseos marítimos descuidados y abandonados... Una vergüenza.

Pues bien, los vecinos no cesan de dar cuenta de tantos y tantos defectos que podrían ser reparados de inmediato con una mínima voluntad y, eso sí, algunas horas de trabajo más allá de la permanente demagogia y propaganda ideologizada y fuera de lugar.

Hoy mismo nos referimos en estas páginas al estado que presentan las escaleras que unen el Centro con la playa de El Bajondillo. Es sólo uno más de los muchos ejemplos de los que nos hemos hecho eco antes y que forman parte de la retahíla interminable de denuncias formuladas a través de Internet.

Y frente a ello, nada. Pasotismo absoluto. Irresponsabilidad a raudales. Incapacidad manifiesta... Y yo diría que hasta ausencia de escrúpulos a la hora de cobrar por reirse de todos.
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