Torremolinos

TRIBUNA LIBRE
La Torre de la propaganda

Por Roberto Mingorance
08/06/2021
Pese a quien pese, he llegado a la conclusión de que, como Teruel, Torremolinos también existe, más allá incluso del monotema de la exaltación del colectivo gay, consolidado como el único argumento de la nefasta gestión municipal de Ortiz y su comparsa, como si los hetero no mereciéramos siquiera vivir.

Pero no profundizo en el asunto porque los "gaynazis", que los hay, son capaces de condenarme eternamente a una supuesta homofobia que ni siento ni padezco.

Quiero referirse a la inconsecuencia de Pepe Ortiz y su gente, que se creen que por instalar una bandera permanente en la Plaza La Nogalera (por cierto, podrían acordarse de vez en cuando de España, y hacer lo propio en cualquier otro lugar), o escribir un mural propicio para la "fotopropaganda" ya tienen la complacencia ciudadana asegurada. Pues bien, yo no lo creo así.

Además de subir los impuestos y tasas municipales y enarbolar banderas propicias para la demagogia y el populismo, se cuentan con los dedos de una sola mano las iniciativas que merecen aceptación popular de este insensato gobierno municipal, inmerso siempre en la búsqueda de la rentabilidad política inmediata a base de "bombardeos" de absurda propaganda.

Uno de los múltiples ejemplos posibles es la situación real de la Torre Pimentel, considerada "emblema" para iluminarla con los colores del arcoiris para seguir alimentando esta campaña interminable, pero por lo visto sin valor alguno en lo que se refiere a volcar sobre este Bien de Interés Cultural (BIC) alguna que otra acción que lo haga más digno de ver y lo haga aparentar siquiera que es un monumento valorado y representativo de nuestro municipio.

En enero de 2018, creo, fue cuando se anunció "a bombo y platillo" –como siempre que mienten– una importante aportación del Gobierno para la definitiva rehabilitación de la Torre, acorde con su auténtico valor histórico y profundo simbolismo para Torremolinos.

Hasta hoy. La Torre, y también su entorno, siguen estando hechos una mierda (perdón por la claridad pero no cabía mejor expresión para describir la realidad). Por no hacer, ni barren. Y no digamos ya del pertinaz deterioro de la zona.

Para eso, para invertir y reclamar a quien competa ayudas para actuar de verdad, nada. Y menos aún para hacer cumplir las ordenanzas municipales en una zona que hoy en día presenta un aspecto de auténtica vergüenza.

Pues aún así, Pepe Ortiz, sus socios y sus "bienpagaos", no dudan en acudir a hacerse la fotito, sordos voluntarios a las sistemáticas denuncias que no hacen más que dar la dimensión de su irresponsabilidad y su ausencia de escrúpulos en el engaño permanente a los ciudadanos.
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