Torremolinos

TRIBUNA LIBRE
La coartada de la deuda

POR Roberto Mingorance
03/05/2021
La deuda a la que se enfrentan la mayoría de instituciones públicas no es un asunto baladí. Por eso afronto el tema con una generosa dosis de comprensión.

Lo que pasa es que Torremolinos, también en materia de deuda, es especialmente singular.

El desgobierno municipal que preside Pepe Ortiz, en su numantina defensa del llamado "Plan de Ajuste", con el que pretende la refinanciación de la deuda, no mira ni señala ya tanto al que fuera anterior alcalde del PP, Pedro Fernández Montes. Se limita, por conveniencia a atribuir esta desgracia de números rojos a "la etapa del PP", con lo que envía la oportuna bofetada al partido al que pertenecía el emblemático alcalde sin tener que referirse a quien, enemigo irreconciliable durante décadas, acabó siendo "cómplice necesario" para el desgobierno y, por tanto, "amigo íntimo" al que toca ahora proteger a costa de lo que sea.

El caso es que se culpa "al PP" de la grave situación económica del Ayuntamiento respecto a la caja de la Seguridad Social, y se vende, a bombo y platillo, como casi todo con este equipo, que ya se ha reducido de forma importante la dichosa deuda, que es sin duda, además del PP, la gran culpable de que Torremolinos no brille como los chorros del oro; no se haga más que abonar la demagogia como contraposición a no hacer nada y, en fin, que tras el debe clamoroso está la actual tendencia irremisible que lleva al municipio por la calle de la amargura hacia el precipicio en cuyo fondo reside la frustración a la que estamos abocados cuando empiece la recuperación del turismo y los visitantes empiecen a comparar nuestro municipio con el entorno.

Pero la deuda –que no digo que no exista– no puede ser la coartada para tratar de justificar la escasez de ideas, las nulas ganas de trabajar, la ausencia de seriedad y, en fin, el desparpajo con el que cada día se da un paso más hacia la supervivencia y la "colocación" de amiguetes.

Con Don Pedro, cuyo silencio público entiendo aunque a veces se me antoja ofensa a quienes admiramos su gestión, vivíamos mejor. Y seré yo un irresponsable, pero cuando Torremolinos brillaba y era pujante y competitivo en todos los aspectos, lo que menos importaba a la mayoría de los vecinos era la tan traída y llevada deuda. Porque también frente a ese debe cabrá oponer el saldo positivo de unas valiosas infraestructuras municipales que hoy se ven abandonadas a su suerte sin que nadie, nadie, sea capaz de dar una respuesta eficaz al problema.

La deuda puede servir para ocultar carencias, pero no tapa tanto como para evitar que veamos la ineptitud, la falta de capacidad, la escasez de escrúpulos y de cariño al Torremolinos. Y mientras, el "culpable", no el PP, el otro, sigue guardando un penoso silencio.
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