Torremolinos

TRIBUNA LIBRE
Rectificar no es suficiente

Por Roberto Mingorance
13/09/2021
Si yo fuera edil de Ciudadanos (Cs) no habría tardado ni un minuto en hacer palmas y celebrar que nuestro alcalde, Pepe Ortiz, ha rectificado. Es la estrategia del buenismo, que evita comprometerse y "dar la cara", tratando de quedar bien siempre con todos, para que luego, como ha ocurrido, la mitad del "Grupo" haga mutis por el foro y se mude al pesebre, dejando a un lado hipotéticos principios éticos y abandonando unas siglas cuyas responsables deberían haber explicado cómo han podido demostrar tanta torpeza e irresponsabilidad a la hora de elaborar las listas electorales que, como la de Torremolinos, acabaron traduciéndose en un burdo engaño a tanta buena gente creyente del "buenismo" y de ese falso "centro" que es en verdad balanza que se mece en cada momento al lado que más le conviene.

No es mi caso, desde luego. Y eso que también estoy dispuesto a reconocer y valorar positivamente que, por una vez, el primer edil ha actuado como se espera de él, corrigiendo su torpeza y haciendo lo que más se ajusta a la lógica y a lo que se supone es un representante ciudadano: dando explicaciones a la opinión pública e informando sobre decisiones respecto a lo inmediato.

Habemus Feria. Tarde, pero la tenemos. E incluso tenemos una "concejala de Patrimonio Cultural", que no sabemos muy bien si la nota de prensa del Ayuntamiento quiere referirse a la propia edil de Turismo o a la falsa pretendida responsable de "Fiestas y Tradiciones", esa concejal que aparece y desaparece como el Guadiana y cuyas competencias, si las tuviere y ejerciese, se ocultan a toda costa para evitar que se vea con claridad el manifiesto desacato que comete el alcalde cuando ubica a Lucía Cuin en su entorno de gobierno.

Se cree por tanto más listo que nadie Pepe Ortiz cuando pone en la foto a la "compañera" tránsfuga, como queriendo poner de relieve que trabaja y hace cosas por nuestras fiestas y tradiciones, aunque, insisto, bien sabe José que podría estar incurriendo en ilegalidad.

Pero, en fin, tenemos Feria. Con más que recomendables medidas restrictivas como corresponde a la situación de pandemia, pero tenemos Feria. Es más, estoy seguro de que las dos ediles comparecientes junto al alcalde para darnos por fin la buena nueva ya han sido convenientemente medidas para dotarse de sus respectivos trajes de faralaes.

Pero, vuelvo al principio. Rectificar puede ser razonable, pero, en el caso de José Ortiz, no es suficiente. Pepe, como le gusta que lo llamen muchos de sus convecinos, debería aplicarse, primero, para no meter tanto la pata, y así evitar la obligada rectificación. Y segundo y esencial, debería hacer propósito de enmienda, en el sentido de tratar de pensar y hacer las cosas en buena lógica, sin caer en la pertinaz soberbia que lo lleva tan a menudo a acompañarse de la equivocación.

En realidad, no creo demasiado acertado aquello de que rectificar es de sabios. Los sabios, si lo son, prácticamente no se equivocan. Aún así, reitero que, como humano, nada más ejemplar que felicitar a quienes terminan reconociendo sus equivocaciones y actúan en consecuencia. Pero hemos de exigirles también, además, que pongan algo de su mano para no perseverar en la obcecación, sino que, mirándose al espejo, se vean su propia ineptitud y se abonen a la humildad.
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