Torremolinos

Tejeiro debería hacérselo mirar

08/09/2021
Vaya por delante que no me considero un "carca". Ni un clasista. Es más, diría que estoy seguro de no serlo.

En parte por edad, pero, sobre todo, por educación, estoy abierto a los nuevos usos y costumbres. Soy además bastante receptivo a los cambios, y soy igualmente comprensivo con quienes, dentro de un orden, disfrutan haciéndose notar.

Es por ello que en modo alguno critico a quienes vuelcan su personalidad más o menos excéntrica en su vestimenta habitual. Ni quiero en modo alguno imponer criterio alguno en este aspecto. Lo que pasa es que, eso sí, entiendo que no es necesario estar dotado de una inteligencia suprema para saber que abrazar cualesquiera nuevos tiempos debe implicar también una mínima dosis de respeto al pasado más reciente y, con ello, a las normas sociales que han marcado ese tiempo y que están todavía arraigadas en la sociedad. Así, creo que son recomendables en buena parte de las conductas cotidianas.

Toda la retahíla anterior viene a cuento por la "inspiración" que me ha generado la contemplación de una fotografía publicada recientemente en la que el actual edil de Cultura presentaba una actividad de su Departamento junto a una joven, protagonista de esa inminente actividad.

Tejeiro jamás se ha parecido a Petronio, al que atribuyen ser la deidad romana de la elegancia. Pero la cuestión no es esa. Entre otras cosas porque la elegancia es un concepto tan discutible como el buen gusto o la elección entre la gama de colores.

Lo que pasa es que representar a una institución, a un colectivo o a todo un pueblo, sea cuando fuere, es y debe ser otra cosa.

Estar en nombre de otros, a mi entender, sí implica la obligación del cumplimiento de determinadas poses y formas, entre ellas también la del vestir con el mínimo decoro y acierto, siempre en la mayor consonancia posible con la representación que se ejerce en y en la mejor correspondencia posible con el carácter del acto de que se trate.

Quiero decir con todo esto que David Tejeiro puede pasear la indumentaria que le parezca donde y cuando quiera, pero se me antoja que, en su condición de concejal, cuando la ocasión no es otra que ejercer de titular de Cultura ante cámaras de fotos y televisión, en nombre del Ayuntamiento de Torremolinos, debería "aparcar" los pantalones tejanos cortos con agujeros y la camisa desvencijada, dejando esas prendas para la visita privada a la playa o la asistencia a un macroconcierto nocturno de una formación "metal".

El vestir entra también en el ejercicio de la libertad individual, pero cuando se representa a las instituciones y los ciudadanos es menester atenerse a ciertas normas de educación imprescindibles. Y, de veras, para mí que Tejeiro, de cara a la presencia en su despacho o actos públicos "oficiales", debería hacérselo mirar.
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