Torremolinos

TRIBUNA LIBRE
Prioridades y plañideras

Por Roberto Mingorance
08/04/2021
Abro directamente la puerta a que los más susceptibles empiecen la búsqueda de mis redes sociales para llamarme xenófobo, insensible, enemigo de la vida animal y todo aquello que se les ocurra, incluido el posible insulto a lo que más me duele, mi santa madre, que en paz descanse. Pero no me resisto a escribir lo que siento y padezco. Y, entre otras muchas cavilaciones, en los últimos días me ronda por la cabeza la necesidad de refrescar la memoria sobre aquel legendario pronunciamiento de John Fitzgerald Kennedy, cuando dijo a los norteamericanos que dejaran de preguntarse qué podía hacer su país por ellos y se interrogaran sobre lo que ellos podían hacer realmente por su país.

Lo aplico al ámbito local. ¿Acaso nuestra pasividad sobre lo que nos rodea cada día no es el principal alimento del actual estado de cosas? ¿No será que nuestro pasotismo cobarde es el caldo de cultivo para que nada cambie? ¿Y si nuestra desidia no hace más que acomodar a los vividores e ineficaces en sus poltronas privilegiadas mientras nosotros nos empeñamos en ejercer de víctimas resignadas? Y nosotros, qué podemos hacer por nuestro Torremolinos, demostrado ya que el actual Torremolinos no hace nada por nosotros...?

Siento este tono tan trascendental pero, insisto, me arriesgo a ser diana predilecta de los cobardes resistiéndome abiertamente a cruzarme de brazos ante el hecho de que nuestros responsables municipales sigan afanados en dar prioridad, por ejemplo, a dedicar una plaza al colectivo trans, para mí tan respetable como el de los enfermos oncológicos; los donantes de sangre o los aficionados del Juventud de Torremolinos; o convocar y el desarrollo de un curso formativo para el cuidado y control de los innumerables gatitos que han encontrado aquí el paraíso para su supervivencia y su imparable desarrollo.

No lo critico en sí mismo, pero lamento que esas iniciativas recientes, como otras muchas que sería prolijo enumerar, sean hoy la prioridad de la acción de unos representantes instalados en la comodidad de la inoperancia, con el confort de mullidos "cojines" de buenos sueldos, escasa o nula crítica y manifiesta irresponsabilidad, frente a necesidades esenciales de limpieza y ornato de un municipio que cae en picado mientras todos, prácticamente todos, nos conformamos con ser plañideras de medio pelo en el bar de la esquina.

Ni un gesto sobre el edificio del Museo; el abandono de la Cañada del Lobo; el cierre "sine die" del Jardín Botánico; el estado lamentable de "La Batería"... y la mierda, que se come cada rincón de Torremolinos.

Y mientras, aceptamos como cualquier cosa que algunos ediles impresentables remitan toda su actividad laboral a una ocasional comparecencia ante el fotógrafo y los micrófonos para pronunciarse después, con escasez de argumentos y capacidades, sobre lo bien que supuestamente hacen no se sabe bien qué.

Y nosotros, los ciudadanitos de a pie, los "paganos", impertérritos como si el hundimiento definitivo de Torremolinos no nos afectara. Sólo alguna que otra queja tímida, que no hace más que retroalimentar las "prioridades" que los ineptos que sólo nos dejarán un solar decrépito, seguramente paraíso para los mininos.
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