Torremolinos

TRIBUNA LIBRE
Arroz y Tartana

09/11/2020
Como vecino y residente en Torremolinos desde hace 40 años me resulta imposible quedarme impasible ante el continuo deterioro que está sufriendo nuestro municipio en calidad de vida y servicios, tanto por parte de la actual Corporación municipal como de la anterior y las ultimas bajo el mandato del PP.

He sido, al igual que muchos, testigo de la continua transformación de un destino turístico altamente deseado y un pueblo donde disfrutar de una existencia tranquila y apacible en un pueblo en el cual por rencillas políticas que no vienen a cuento se están degradando hasta niveles alarmantes, algunos de los factores que hacen de un pueblo como el nuestro objeto de deseo de propios y extraños, hablamos de limpieza, seguridad, mantenimiento de infraestructuras, cuidado y ampliación de zonas verdes, servicios de ocio y deportivos, etc., que de un tiempo a esta parte, y como muchos de quienes aquí viven pueden atestiguar, han sufrido una increíble merma tanto en cantidad como en calidad, sin que se le de solución al problema.

Y mientras tanto, nuestros representantes políticos, cual personajes de la novela homónima de Blasco Ibáñez, se dedican a aparentar lo que no es, mostrando sin pudor alguno fotos de limpiezas, de reparaciones, de podas, de todo aquello que un municipio decentemente gestionado y con responsables que dan la talla y no pierden el tiempo en discusiones políticas baladís sería el pan suyo de cada día y no necesitarían salir excusándose y mostrando unos trabajos por los cuales quienes viven en el pueblo pagan sus correspondientes impuestos.

Tener un alcalde que es el más vivo ejemplo de cómo aparentar, intentando hacer creer que es alguien dentro de la escena política provincial y autonómica, cuando la realidad es que no cuentan con el para nada, tiene estas funestas consecuencias en el quehacer diario del resto de representantes, cuando el barco no tiene timonel navega sin rumbo fijo, dando bandazos a un lado a otro con el consiguiente riesgo de chocar de un momento a otro con los arrecifes y abrir una vía de agua de muy difícil sino imposible solución.

Los representantes políticos en este municipio han obviado sistemáticamente, al igual que en otros municipios a lo largo y ancho de España, no nos vamos a engañar, la vocación de servicio publico que se le presupone a todo aquel que ha sido elegido por sus iguales mediante elecciones democráticas.

La escena política municipal necesita un lavado de imagen total, una regeneración de los valores que en estos momentos se están imponiendo entre quienes nos representan, que han dejado de lado las principales necesidades del municipio y sus vecinos para enzarzarse en luchas políticas sin sentido que impiden el más mínimo consenso respecto a asuntos que preocupan y mucho a los vecinos y de los cuales depende que el municipio pueda avanzar positivamente para salir del bucle en el que nos han metido con sus decisiones.

No se necesitan políticos sino vecinos comprometidos con el porvenir de su pueblo, gente coherente y cabal que este dispuesta a hacer un esfuerzo para enderezar el rumbo de la nave y poner lo mejor de si mismos con el objetivo común de recuperar efectivamente el municipio y conseguir que el mismo se adapte a los tiempos que corren y al volumen de población que tenemos, la cual ha pasado de 25.048 en 1989 a 68.661 en 2019, un aumento de 43.613 habitantes en un plazo de 30 años no es baladí y da idea del crecimiento que ha sufrido nuestro municipio, que ha perdido posiciones tanto a nivel de destino turístico como de vivienda habitual en comparación con poblaciones cercanas.

No debemos continuar en manos de quienes desconocen lo más básico de la idiosincrasia de nuestro pueblo, son incapaces de apreciar e intentar recuperar y potenciar nuestras costumbres y tradiciones, luchando por ellas a brazo partido junto con las asociaciones que tan calladamente y sin apenas reconocimiento hacen una labor impagable intentando mantener vivas tradiciones internacionalmente reconocidas, unas tradiciones que, junto con el binomio sol y playa, dieron a conocer internacionalmente nuestro pueblo y que por arte y magia de unos representantes políticos incapaces de darle el valor que merecen van perdiendo capacidad de convocatoria y en algunos casos degradan la esencia misma de esta.

Va siendo el momento de que aquellos vecinos y vecinas que piensen que podrían aportar algo al proyecto común, sin más interés que ser útiles a sus convecinos y ayudar realmente a la recuperación del municipio, den un paso al frente y empiecen a posicionarse haciéndose ver y demostrando real y efectivamente su capacidad para luchar conjuntamente con los demás y de una vez por todas hacer que nuestro pueblo nos vuelva a hacer sentirnos orgullosos de SER DE TORROLES.

Si Don Vicente Blasco Ibáñez levantara la cabeza….

Alfredo Baena Secretario General de Ahora Sí, Torremolinos
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