Torremolinos

COLABORACIÓN

El Huracán Ortiz

13/09/2017
Lo de Torremolinos, mejor dicho, lo del equipo de gobierno municipal, no tiene nombre. Todo propaganda, mucha mentira y nulos resultados efectivos en lo que respecta a hacer más cómoda y agradable la vida de los vecinos, que de eso debería tratarse.

Se afanan por buscar desesperadamente supuestos trapos sucios de las etapas precedentes de gobierno, y no escatiman demagogia y desvergüenza política a la hora de utilizar la maquinaria de comunicación del Ayuntamiento para intentar desprestigiar a la oposición 'popular', en vez de informar puntualmente sobre lo que se hace realmente por el bien común, si es que se hace algo.

Ese es el día a día de nuestros gobernantes locales. La entrega absoluta a la política barriobajera, con el incalificable silencio cómplice de esa "mayoría de izquierdas", convertida en mamporrera del despropósito diario y olvidada ya de aquellas promesas de "control" sobre el gobierno municipal y de exigencia de una transparencia real que brilla por su ausencia. A propósito, a menudo se anuncian denuncias concretas de supuestas irregularidades cometidas por los gobiernos municipales anteriores ¿Cuándo se presentan de verdad? ¿En qué juzgado o ante qué instancias? ¿Por qué no se reproducen en la web municipal los documentos concretos presentados ante Fiscalía o quien fuere? ¿Acaso no es todo fuego de artificio y pura demagogia sin el más mínimo soporte documental? El caso es enfangar... Pero, ¿y de lo nuestro? ¿Para cuándo un Gabinete de Comunicación municipal dedicado realmente a dar cuenta de la limpieza, de la mejora de los jardines, de nuevas obras y proyectos de trabajo municipal serio y eficaz en fin?

Estamos, en definitiva, sumergidos en una balsa de caca que poco o nada tiene que ver con una verdadera gestión de los intereses públicos. La tan cacareada "gran izquierda" que nos malgobierna con el beneplácito y el silencio cómplice de los Ciudadanos y el edil de IU no es más que un mayúsculo despropósito. Una pesadilla insufrible pretendidamente disfrazada de proyecto serio a base de golpes de efecto, pertinaz verborrea y, sobre todo, puro despilfarro. Y no hay más. Ya casi no queda espacio para la esperanza. Estos acaban con todo. Al tiempo.

Ortiz, sin duda, está empeñado, y a fe que lo ha conseguido ya "cum laude", en convertirse en el primer edil más nefasto que ha conocido Torremolinos. Pero, sinceramente, no crean que le importa. Lo suyo apunta ya a mera supervivencia política. Y entretanto, como el caballo de Atila, nos deja el pueblo hecho un erial; como si el mismísimo huracán Irma nos hubiera elegido como escenario de su destructivo tránsito. Lo que ocurre es que aquí nuestra desgracia no lleva nombre de mujer, sino apellido de alcalde.


ROBERTO MINGORANCE
www.elnoticierodigital.com
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