Mundo

Los manifestantes entierran a sus muertos en Irak tras un violento día de protestas

29/11/2019
Un importante cortejo fúnebre desfiló el viernes en Nayaf, donde 16 manifestantes fueron abatidos la víspera, según médicos de la ciudad santa del sur de Irak, constató un corresponsal de la AFP.

Tras una de las jornadas de protestas contra el gobierno más violentas ocurridas en los dos últimos meses, una cierta calma reinaba en Nayaf y también en Nasiriya, donde en solo unas horas 25 manifestantes perdieron la vida, oficialmente, por los tiros de las fuerzas de seguridad lideradas por un militar de alto rango enviado especialmente a la zona.

En Nayaf, adonde cada año acuden millones de peregrinos chiitas, sobre todo procedentes de Irán, la multitud portaba siete féretros, mientras que los médicos informaron de un balance de 16 muertos el jueves.

Con los 43 fallecidos del jueves --y casi un millar de heridos--, el balance de dos meses de protestas alcanza casi los 400 muertos en Irak, según cifras compiladas por la AFP a partir de fuentes médicas y de la policía.

El miércoles por la noche, la violencia subió un grado en Nayaf cuando hombres vestidos al modo tradicional dispararon contra los manifestantes, cerca del consulado de Irán y de las sedes de los partidos políticos.

El estruendo de los disparos se escuchó hasta el alba, antes de que volviera la calma, indicaron corresponsales de la AFP.

En Nasiriya, los manifestantes se reunieron de nuevo en una plaza del centro de la ciudad para reclamar la "caída del régimen" y una renovación completa de la una clase política a la que acusan de corrupta e incompetente.

En Irak, uno de los países del mundo con mayor riqueza de petróleo, el 20% de la población vive bajo el umbral de la pobreza.

El jueves, en la ciudad se produjeron auténticas "escenas de guerra", según Amnistía Internacional. Varios médicos indicaron a la AFP que habían llevado a cabo decenas de operaciones quirúrgicas complicadas en hospitales atestados de heridos.

En Nasiriya, ante el temor de que Bagdad enviara refuerzos policiales y militares, combatientes tribales armados cortaron la autovía que conecta a la ciudad con la capital para proteger a los manifestantes de la represión gubernamental. Pero el viernes ya no estaban presentes, según testigos.

Para este viernes, se espera el sermón del mediodía del gran ayatolá Ali Sitani, una figura tutelar de la política iraquí que ha apoyado las reivindicaciones de los manifestantes pero sin retirarle, hasta la fecha, su confianza al gobierno, al que ha pedido "prudencia". Sin embargo, la violencia del jueves podría cambiar las tornas.
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